ME PRESENTO (mi historia con dolor crónico)

Cuando era un niño mis padres me preguntaron que quería ser de mayor y sin pensarlo ni un segundo dije: ¡Quiero ser una buena persona! Y esto ha sido y es el norte en mi vida. Esto ha marcado mis decisiones y la dirección de mi vida.

Soy un fisioterapeuta sencillo que vive con curiosidad y asombro. Por esta razón aquí me encuentro escribiendo un blog para contar mis experiencias y poder transmitir lo que a mí se me ha dado.

No he hecho nada y me duele el cuerpo; ¿reposo cuando me duele algo? ¿Tengo que vivir siempre con dolor? ¿Realmente funciona el ejercicio? ¿Dolor crónico muscular, síntoma o enfermedad? ¿Realmente mi cuerpo está preparado para la rutina de mi día a día? ¿Cuál es la causa de mi dolor? ¿Con que actitud afronto mi vida? Son preguntas con las que he vivido estos últimos años, los motivos por lo que he estudiado y hago lo que hago. Me gustaría empezar a hablar de todo esto con vosotros, poder dar herramientas y aprender juntos, pero antes y si te interesa voy a contarte un poco de mi historia con el dolor crónico muscular:

Todos tenemos una fecha en la que hemos vivido un acontecimiento que ha cambiado o condicionado parte de nuestra vida. En mi caso llegó a los 18 años y aquí quiero contarte lo que pasó.

Desde pequeño he jugado al baloncesto y atletismo en los 400m y 200m sin ningún tipo de problema, hasta que llegué a mis «queridos» 18 años.  

Con el afán de querer mejorar mis capacidades físicas forcé en los entrenamientos. Realizando un estiramiento de aductores quise forzar hasta ver donde podía llegar, noté un pinchazo muy grande en la inserción del aductor en el pubis. Ese día todo cambió, fue la primera vez que sentí un gran dolor y no sabía como gestionarlo. Fue un fin de semana horrible y al lunes siguiente con mucho dolor y sin querer decirle nada a nadie (primer gran error) decidí ir a entrenar como si nada (segundo gran error) entrené con dolor y así seguí entrenando todo el curso y los ejercicios que me implicaban más esfuerzo del aductor no los hacía. 

Al final de la temporada decidí acudir a un traumatólogo que me atendió y me mandó hacer rehabilitación, por motivos muy tontos decidí no hacer nada (tercer gran error). Pasé todo el verano con bastante dolor y en septiembre comencé la pretemporada con nuevo entrenador y alguna hora más de entrenamientos. Mi cuerpo aguantó hasta noviembre donde me empezó otro dolor en el tobillo de la pierna izquierda, paré unos días pero este dolor tampoco remitía y con mi falta de conocimiento y mis tonterías múltiples volví a entrenar como si nada. Al cabo de unas semanas tuve otro pinchazo en el pubis cuando estaba realizando ejercicios de abdomen. Y ahí decidí dejar de entrenar, pero sin saber que tenía que hacer para remitir el dolor.

Dejé de entrenar los meses pasaban, el dolor no remitía, mi cabeza se iba llenando de pensamientos intrusivos acerca del dolor que no ayudaban nada, me empezaban a dolor otras partes del cuerpo sin causa aparente, hasta el punto en el que puedo decir que perdí el control de mi cuerpo y el dolor muscular me venció. Y durante años he dejado de hacer actividades que disfrutaba o que podía hacer sin problema ninguno

¿Cómo puedo gestionar esta situación ?, ¿Por dónde empiezo?, ¿Por qué me encuentro peor?, Si no hago nada me duele, pero si decido hacer algo también me despierta dolor… Todas estas preguntas, pensamientos surgían en mi cabeza y mucho más. El dolor crónico musculoesquelético puede llegar a ser bastante catastrofista, disminuir mucho nuestra calidad de vida, condicionarnos, modificar nuestro estado anímico y ritmo de vida.

¿Tiene solución?

Quizá esta es la pregunta que yo me he hecho muchos años y que mucha gente se hará. En algunos casos si, y en otros es muy difícil. Lo que si que puedo afirmar es que si uno quiere puede existir un margen de mejoría grande. Hay que abordar varios frentes, cambiar hábitos, paciencia y confiar.

Yo he experimentado que se puede mejorar e incluso solucionar el problema del dolor crónico con trabajo, disciplina y con gente que esté dispuesta a escucharte y trabajar contigo. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *